Aplicando ciencia

La ciencia no es materia exclusiva de los ámbitos académicos. Cada persona utiliza y hace ciencia en su camino por la vida, tanto de manera consciente como inconsciente. Porque, a pesar de ignorarlo, los métodos científicos son aplicados constantemente en la vida, por ejemplo para tomar decisiones, realizar actividades o buscar una persona.

Las ideas científicas “son importantes como guías del pensamiento y de la acción humana. Éstas persisten por largo tiempo, de manera que muchas ideas viejas se encuentran todavía entre nosotros” (Jaffe, 2007 ¿Qué es la Ciencia? Una Visión Evolutiva). Esas ideas influyen en los razonamientos diarios de todas las personas, ya que los tenemos incorporados casi inconscientemente. Forman paradigmas que en el ámbito científico dictan normas a seguir; pero, a veces, es necesario un cambio de estos para lograr una mejor comprensión y aportar nuevas respuestas.

También, el pensamiento científico, como sustento casi innato de todas las personas, cargado de ideas y paradigmas, nos ayuda a generar nuestra verdad de la vida. Pero, ¿qué se entiende por verdad? Se dice que “la verdad es lo que está de acuerdo con los hechos o la realidad” (Gershenson, 2014). Así, se la podría diferenciar de lo falso, de la mentira. Sin embargo, esta definición es abierta; como cualquier definición de verdad termina resultando inadecuada, incompleta, porque la verdad no es independiente de su alrededor, su contexto, su observador. Cada uno genera su verdad al ir atravesando la vida, y esta, a pesar de ser un reflejo de la realidad, siempre es subjetiva y puede no corresponderse, pero tampoco quiere decir que no sea una verdad.

Se es dueño de una verdad, única en  su esencia, ya que esta depende de los contextos, las experiencias, los pensamientos, los sentimientos, etc., de cada cual, pero nunca es una verdad absoluta.

“Al tener múltiples descripciones de un fenómeno, la verdad de cada descripción dependerá del contexto en que se use. La comprensión del objeto de estudio mejorará si tenemos diversas descripciones situadas en distintos contextos” (Gershenson, 2014).

 

La Ciencia y La Educación Escolar

Desde pequeño, cada uno va descubriendo el mundo a través de la exploración, probando y sacando sus propias conclusiones. Todos aplicamos el pensamiento científico, incluso antes de haber aprendido lo que esas palabras significan.

Cuando vamos creciendo, en la escuela nos enseñan que las ciencias son fundamentales para el desarrollo de la vida, pilares que deben aumentar sus fuerzas cada vez más. Pero, muchas veces la educación falla en el intento de motivarnos.

Cada uno tendrá fascinaciones propias, intereses y vivencias que lo llevarán a querer más alguna ciencia que otras. Esto es lo esperado. El problema surge cuando en la educación formal se aleja a los alumnos, se los intimida y apabulla, logrando que estos no se muestren interesados en las ciencias, en ninguna disciplina. Algunas veces, los docentes no saben cómo llegar a ese niño que tiene sentado delante suyo, que pierde el tiempo rayando en sus cuadernos. Algunas veces, simplemente al niño no le interesa, pero nadie le pregunta qué considera interesante. Algunas veces, quien falla es la familia, con falta de acompañamiento, obligatoriedad, falta de estímulo, desprecio.

Cada niño generará su propia verdad del mundo durante su vida (siempre siendo esta una mirada subjetiva de la realidad). Y así como cada uno tiene su verdad elaborada, cada quien también “elige” qué verdades de las que escucha, lee, le rodean, le gobiernan, etc., tomará como “verdades reales”, aquellas que cree más fieles de la realidad existente nunca vista de forma objetiva. Por esto, es importante que ellos tengan una buena educación, fuerte, completa, estimulante, con fuerte bases en pensamiento independiente, lógica y todo lo que ayude a que, en el futuro, ellos sean capaces de pensar lo que es bueno para cada uno y para todos, acepten y debatan las divergencias, desarrollen conocimientos, logren encontrar un camino para el desarrollo de la población toda.

pile of covered books

Una vez, he oído a un político local dejar de lado a la ciencia como pilar del desarrollo. No sé si fue sólo un desafortunado comentario o si en verdad piensa que la ciencia no sirve (al menos no en su proyecto político) al desarrollo de la sociedad. Pero, para que un país logre desarrollarse, la ciencia no debe dejar de ser uno de los pilares principales, y la educación debe brindar el puntapié inicial para que desde niños todos entiendan esto y quienes quieran se involucren en los campos científicos. La educación es el medio para hacer que los niños comprendan el porqué la ciencia es importante y su involucramiento es esencial en el futuro.

En mi práctica docente (actualmente como colaborador ad honorem en Histología veterinaria), trato de inculcar en los jóvenes la chispa de estímulo necesaria para que se involucren y desarrollen actividades que les resulten satisfactorias, estimular su creatividad, que incorporen distintos métodos científicos y desarrollen su pensamiento científico y crítico. Quisiera lograr acercarlos a las ciencias, esas que la escuela suele mostrar como distanciada, académica e intocable, y que no las odien aunque no les gusten y que si les gusta alguna la tomen, aprecien y desarrollen.

 

La Ciencia en Extensión

Ya tenemos claro que la ciencia desde siempre fue un pilar fundamental en el desarrollo de las sociedades, siendo muy importante incentivarla desde la niñez a través de la educación, tanto escolar como familiar. Sin las diversas ciencias no habría salud, conocimiento, educación, alimentos, entretenimiento, entre tantas otras cosas. Y las Universidades son centros de constante desarrollo científico en Argentina y, por ello, las principales fuentes de conocimientos.

Pero, ¿de qué sirve el desarrollo científico si éste no es volcado a la sociedad? ¿De qué sirve investigar algo si no se lo va a aplicar en el “campo real”, a mayor escala? ¿Por qué no dejar que la sociedad conozca lo que se investiga, lo que se logra, lo que se erra y demás?

Los investigadores logran canalizar los conocimientos hacia su alumnado a través de la docencia universitaria; pero, hace un tiempo, se abrieron más caminos, esta vez hacia la sociedad en general, en busca de beneficios para todos. Así, surgió la llamada Extensión Universitaria, el volcado de los conocimientos del claustro docente y alumnado universitario, junto a agentes externos (asociaciones, personas particulares, profesionales externos, etc.), hacia la sociedad, no sólo como un fin más de la Universidad, sino también como retribución por las características de la educación pública y gratuita que brinda la Universidad Nacional en Argentina. El Consejo Interuniversitario Nacional entiende a la Extensión como “un proceso que implica una comunicación con la sociedad, en la que la universidad se posiciona, habla, construye relaciones y representaciones, ubica y se ubica frente a los distintos sectores de la sociedad con los que interactúa” (CIN, 1997). Esto planteó un cambio de paradigma dentro de las universidades, ya que se empezó a pensar más en las aplicaciones inmediatas de los conocimientos elaborados y acciones interdisciplinarias, planteando ahora a la universidad como un actor social con una visión holística.

“Cuando se analizan procesos complejos, tales como los fenómenos sociales o económicos, a menudo se encuentra que algunos son el producto ‘emergente’ de interacciones entre procesos mucho más simples (…) de forma que cada unidad es un todo, es parte de un todo y contiene partes de otros todos. (…) Las diferentes disciplinas científicas enfocan distintos niveles de análisis con poca atención a los niveles de frontera. En la interfaz de éstas, sin embargo, nuevos fenómenos aguardan para ser descubiertos. Este es el objetivo de la ciencia interdisciplinaria.” (Jaffe, 2007).

Se hacen convocatorias de proyectos de extensión y voluntariado todos los años, con propuestas de variadas temáticas. Esto siguiendo la premisa de que “la Universidad Pública está llamada a comprometerse activamente con los temas y problemas de la comunidad en la cual está inserta y ponerse al servicio de la construcción de una región socialmente inclusiva, en la que el conocimiento y los demás bienes culturales se compartan democráticamente en la búsqueda de una mayor y mejor calidad de vida para todos y todas” (UNICEN, 2014). Los ejes generales en los que se centran dichas convocatorias son, básicamente, economía social y solidaria, equidad en salud, compromiso ambiental y desarrollo sustentable. A través de estas, los proyectos de extensión ganaron rápidamente terreno en la comunidad universitaria. A tal punto que ahora estos proyectos forman parte del curriculum a valorar al momento de realizarse la evaluación de los docentes (aunque aún persista el prejuicio y se le dé menor importancia).

He participado en varios proyectos de extensión, como estudiante y ahora graduado de la Facultad de Ciencias Veterinarias y como miembro de la ONG Cona Cura (organización co-partícipe). En 2013 educamos sobre zoonosis en una escuela rural. En 2014 colaboramos en la difusión de los Pastizales Serranos, como parte de la extensión dentro de un gran proyecto de conservación de pastizales serranos de la zona de Tandil, del Instituto sobre Ecosistemas y Desarrollo Sustentable de la UNICEN. Desde 2015 seguimos con conservación ambiental, con los proyectos de Promotores Ambientales.

No siempre se logran todos los resultados que se buscaron en un principio, o variaron los resultados esperados al trascurrir el proyecto, pero lo que es seguro es que se logran vicisitudes que no habían sido tomadas en cuenta y que luego serán de ayuda en futuros proyectos y la actividad profesional de cada uno.

Un estudio sobre la aplicación de la Extensión en diversas universidades nacionales de Argentina concluyó que las experiencias contribuyen a mejorar la calidad de vida de los sectores sociales (destinatarios) y, también, a la formación profesional ofrecida por las universidades y calidad de investigación de los equipos involucrados en Extensión (III Jornadas de Extensión del MERCOSUR, 2014). Así, el crecimiento de la extensión y su curricularización se convierten un beneficio para destinatarios, participantes y Universidad al mismo tiempo.

La extensión permite el bajar la información académica a la sociedad, así como obtener el saber social que académicamente no se tenía, y esto genera una satisfacción no pensada en cada uno de los involucrados. La ciencia logra llegar a y ser construida por la sociedad en general, mejorando su calidad de vida, empoderando a la sociedad y dándole voz propia.

“La ciencia futura estará restringida en gran parte por el grado y tipo de socialidad que la comunidad científica desarrollará.”  (Jaffe, 2007).

 

Ciencia Aplicada en Veterinaria Práctica

Los científicos tienen ese espíritu explorador, al igual que los niños. En las ciencias veterinarias existen muchas ramas donde se puede ejercer, ya sea la práctica de medicina de pequeños o grandes animales, prácticas en producción animal, trabajos en salud pública, investigación en diversas especialidades, entre otros tantos, y esas ramas se abren aún más a través de la conjunción de equipos interdisciplinarios. En veterinaria cada uno debe volver a ser un niño para explorar cada rama y encontrar ese espacio que más lo reconforta.

Lograr trabajo interdisciplinario para mejorar la salud animal y la salud pública, así como también la salud ambiental, las tres patas que englobaría el concepto actual de «un mundo-una salud», es un objetivo que muchos veterinarios tienen en su cabeza. Algunas universidades ya están trabajando en esto. Como ejemplo de esta interdisciplinariedad, un equipo de veterinarios especializados de la UNICEN trabaja con pediatras, oftalmólogos y oncólogos en la detección y tratamiento de retinoblastoma en niños; otro grupo de veterinarios trabaja en el Instituto Ecosistemas de la UNICEN para mejorar las prácticas agropecuarias en beneficio del productor y del ambiente, entre otros ejemplos. A través de estos trabajos en equipo entre profesionales de distintas áreas se permite obtener una mirada completa, holística de los problemas a los cuales buscan solución. Lo mismo sucede en los proyectos de extensión anteriormente tratados, ya que en ellos participan profesionales de distintas carreras.

 

En el futuro espero encontrar mi camino para poder desarrollar las ciencias y poder retribuir lo que me dio la universidad pública y gratuita, desde las actividades de docencia, extensión o divulgación que  me sean posibles.


[Adaptado de un ensayo para el Curso Pensamiento Científico – UNAM-Coursera.]

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