Volando contra gigantes de acero

Los parques eólicos representan un obstáculo en el cual millones de aves dejan su vida. Científicos argentinos estudian qué áreas serían menos riesgosas en la Patagonia, mientras organizaciones buscan evitar la instalación de uno en la meseta de Somuncurá.

Los generadores eólicos son una fuente de energía renovable y limpia importante en la mitigación del cambio climático. Sin embargo, no todo es positivo. Las aves se enfrentan a estos gigantes de acero y muchas caen bajo la fuerza de sus brazos que cursan el cielo a gran velocidad.

Aves Argentinas dio cuenta que en Estados Unidos muere hasta medio millón de aves al año, la mayoría por colisiones contra las aspas. Y el panorama se repite en todo el mundo, por lo que los científicos buscan soluciones.

Un grupo de investigadores de Argentina estudia las migraciones de los cauquenes colorados para ayudar en la toma de decisiones con respecto a nuevos proyectos eólicos en la Patagonia. “Hay una necesidad urgente de delinear medidas de mitigación de posibles colisiones”, expresaron los científicos del Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible de INTA Balcarce (IPADS). 

Los cauquenes colorados son aves de la familia de los gansos que habitan la región patagónica e invernan en el sur de la provincia de Buenos Aires. Por su belleza y su escasa población, fueron declarados Monumento Natural bonaerense en 2009, y su caza y captura fueron prohibidas a nivel nacional en 2011.

Mediante dispositivos de geolocalización, los científicos siguieron seis cauquenes y registraron sus migraciones durante tres años. En otoño, estas aves vuelan por la costa atlántica de la Patagonia hasta el sur bonaerense y, en primavera, hacen el recorrido inverso pero en menos tiempo y sobrevolando el suelo continental.

Cauqué colorado (Chloephaga rubidiceps). Fuente: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. argentina.gob.ar/ambiente/accion/cauquen-colorado

En su camino, pueden encontrarse con granjas de viento, como la de Puerto Madryn, la mayor del país. Según el estudio, el mayor riesgo estaría en el sur de la provincia de Buenos Aires y al norte de Santa Cruz. En el preprint, los científicos sugirieron que las “zonas de peligro propuestas podrían contribuir a la conservación de otras especies amenazadas”.

Lo que motivó el estudio fue la escasa población de cauquenes colorados. Hay apenas unos 800 individuos, por lo cual Argentina y Chile los declararon en peligro. Los científicos del IPADS remarcaron que “el gobierno nacional y la industria de energía eólica deberían implementar programas de investigación y monitoreo”. La Cámara Eólica Argentina no respondió nuestras consultas sobre estudios de impacto ambiental y medidas de mitigación.

Según la Dirección Nacional de Infraestructura Energética, hay 40 proyectos de parques eólicos en Argentina (15 en ejecución y 25 a iniciar). La mayoría se emplazará en Chubut y Buenos Aires, coincidiendo en parte con la ruta migratoria de los cauquenes.

Ya en 2017, el Taller de Buenas Prácticas Ambientales y Sociales para el Sector Eólico había determinado las especies de la Patagonia de mayor prioridad de acuerdo al riesgo de impacto de los parques eólicos. En la lista figuran el cauquén colorado junto al cóndor andino, el macá tobiano, el águila coronada y la loica pampeana, además de otras con prioridad media.

En un comunicado institucional, Aves Argentinas enfatizó que los parques eólicos afectan a las aves por desplazamientos, disturbios, pérdida o fragmentación del hábitat, efecto barrera y colisión contra las aspas. Llamativamente, en Argentina no hay datos sobre muertes de aves causadas por molinos de viento. “A diferencia de lo que ocurre en otros países, estos parques no están obligados a presentar informes de siniestralidad”, declaró Daniela Rodríguez, de la Fundación Bioandina Argentina.

Mientras los cauquenes buscan defender sus vías migratorias, tierra adentro, los cóndores se ven envueltos en una disputa territorial. En abril de 2022, el Gobierno de Río Negro aprobó una ley para ceder tierras para la instalación de un emprendimiento de hidrógeno verde en la Meseta de Somuncurá. Para abastecerlo de electricidad, se instalará un parque eólico.

Esta meseta es un macizo rocoso compartido entre el centro-sur de Río Negro y el centro-norte de Chubut. En 1986, Río Negro creó un Área Natural Protegida Meseta de Somuncurá de 1,6 millones de hectáreas, y hasta hoy en día el gobierno provincial en su sitio web reconoce que esta área es “de interés geomorfológico, geológico, climático, biológico y ecológico”.

Varias asociaciones alertaron sobre el peligro que representaría la instalación de un parque eólico para los cóndores de la zona, reintroducidos hace apenas 20 años. “El Gobierno está cediendo 650 mil hectáreas de tierras de un área natural protegida”, sentenció Luis Jácome, biólogo y presidente de la Fundación Bioandina Argentina, en una entrevista a Canal Nueve

El conjunto de organizaciones que conforman el Programa de Conservación del Cóndor Andino promueve una petición para evitar este parque en Somuncurá. “Estamos pidiendo al Gobierno y a la empresa Fortescue Future Industries que lo reemplacen por generadores compatibles con el ambiente”, reclamó Jácome. 

En una transmisión por Instagram, el representante de Bioandina expresó “una sensación de angustia”. Ya presentaron notas ante el Gobierno Nacional y Provincial, la Defensoría del Pueblo y la Universidad de Río Negro, las cuales nos fueron compartidas. En estas, se aclara que otras fuentes de energía no afectarían el vuelo de aves y murciélagos, como serían los aerogeneradores vectoriales sin aspas.

Jácome explicó que en Europa se buscan alternativas para quitar las aspas a los molinos debido a la muerte de miles de buitres y millones de murciélagos. Ya se pusieron a prueba algunos métodos. En Noruega, por ejemplo, se probó de pintar un aspa de color negro para generar un fuerte contraste con el entorno. Según el estudio de más de 3 años, publicado en 2020 en la revista Ecology and Evolution, esta simple práctica logró reducir la tasa de muertes en más del 70%.

Molino eólico con aspa pintada en Smøla, Noruega. Fuente: May, et al. Ecol Evol. 2020; 10:8927– 8935. DOI:10.1002/ece3.6592

Desde Bioandina destacaron que no están en contra de la producción de energía eólica. “Los aerogeneradores son buenísimos, pero hay que instalarlos en zonas donde no causen problemas a la biodiversidad”, subrayó Jácome, y agregó: “Argentina debería contar con una política de desarrollo de parques eólicos”. Los investigadores del IPADS concluyeron que “el número de parques eólicos aumenta, y la necesidad de medidas de mitigación efectiva se vuelve cada vez mayor, especialmente para especies con serios problemas de conservación”.


Escrito para el Taller de Producción Gráfica, Especialización en Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología, UBA.

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