Comunicar en momentos difíciles

Estoy escribiendo el trabajo final de integración de la Especialización en Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología (UBA) sumido en la incertidumbre y la angustia. El problema no es el TFI en sí, sino la coyuntura en la cual estamos inmersos, en la cual debería insertarse mi propuesta.

Mi tema de TFI es la comunicación pública de ciencia y tecnología (CPCT) en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNICEN, donde trabajo. Universidad Nacional, pública, con carreras de grado de acceso gratuito. La propuesta incluye un diagnóstico y un plan para establecer y/o mejorar la CPCT de la Facultad. Pero, últimamente mi cabeza empezó a preguntarse: ¿De qué sirve? ¿Cómo podría hacer que se establezca una CPCT en la Facultad cuando se desconoce el presupuesto (y si este alcanza para el año)? ¿Para qué comunicar ciencia si abunda la gente que trata de inútiles, ñoquis, vividores, etc. a quienes trabajamos en el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología? ¿Cómo podría hacerlo frente a los jóvenes que en su mayoría creen la ciencia no tiene que financiarse desde el Estado, que siguen a quienes hablan de terraplanismo, niegan el cambio climático, detestan el SNCT, creen en pseudociencias o aducen a poderes esotéricos?

Uno de los beneficios que puede traer la CPCT es incentivar vocaciones científicas en niños y adolescentes. Pero, ¿cómo podría hacerlo si el mismo país está en contra y desincentiva? ¿Cómo podría si la mayor institución científica no puede asegurar becas doctorales, posdoctorales y de intercambio, ni los ingresos a carrera de investigador ni las promociones en esta? ¿Cómo hacerlo si hay investigadores de dicha institución justificando o festejando o poniendo en duda el sistema desde su cómodo lugar ya establecido?

Ya sé, la CPCT sirve para hacer frente a todo ello, pero es completamente desmotivador tener al frente una turba de negadores y negacionistas. Desalienta. Porque no son 3 o 4 y están escondidos, sino que son cientos de miles, incentivados por el mundo de redes sociales donde cualquiera tira cualquier zanata con tono de «la tengo atada» y el discurso cala profundo en una sociedad que no practica el pensamiento crítico sobre lo que consume.

Es un fenómeno mundial. Uno de los podcast que escucho, Science vs. de Gimlet Media (Spotify), realizado por un equipo de periodistas científicos calificados, hace un tiempo se enfrentó al mismísimo Spotify que lo produce (desde hace unos años por la compra de Gimlet). El problema surgió a partir del principal podcaster de Spotify, quien había estado diseminando mensajes anticientíficos, antivacunas, conspiracionistas. Science vs. pidió retirar los episodios en lo que se decía lo más grave, aún poniendo en riesgo su propia continuidad, pero Spotify siguió sosteniendo a su podcaster estrella con sus millones de reproducciones. Como respuesta, Science vs. dedicó una serie de episodios a chequear y desmentir aquello que se decía en el otro programa. Pero lo que se comunicó en el programa del podcaster estrella llegó a millones de personas, se diseminó; el daño ya estaba hecho.

Mientras, estoy escribiendo el TFI durante mis días de vacaciones, sin haberme ido de viaje, en las que también tengo que ir a curar un par de las llamas de nuestros ensayos porque se les agusanaron unas heridas y fuimos al laboratorio a hacer un RIA que nos había quedado pendiente en diciembre. Y me pregunto para qué hacer todo esto fuera de mi período laboral o para qué proponer CPCT, si al final del día nadie parece valorarlo, nadie apoyará las horas extra de trabajo y de estudio, porque, como dicen quienes decidieron estar en otra vereda, al ser trabajador de una Universidad Pública soy un vago que «vive del IVA de la polenta de los pobres».

El panorama es incierto. La angustia, permanente.
Que todo es mejorable, .
Que hay que hacer cambios, seguramente.
Que falta financiamiento, totalmente.
Que hay que desfinanciar, privatizar, desmantelar lo público, nunca.
¿Qué puede malir sal sin ciencia, educación, cultura, salud, etc.?

La desinformación de ciencia se enfrenta con CPCT. La intolerancia también.

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