Latour: «Lo indiscutible proviene de lo discutido»

En el libro Cogitamus (2013), el filósofo Bruno Latour utiliza la frase «lo indiscutible proviene de lo discutido» para hacer referencia al proceso que el conocimiento científico debe recorrer hasta afianzarse. Un saber no surge y se acepta de forma directa. Más bien, es un trayecto sinuoso. 

Para hablar de esto, Latour da cuenta de las nociones de dictum (las palabras, el discurso) y modus (modalizadores; quién lo dice, cómo, en base a qué), junto a las transformaciones que se van dando. Un dictum, en tanto enunciado, tiene un origen y un modus dados. Una vez emitido, el enunciado es discutido en la comunidad científica, se plantean posiciones a favor o en contra, surgen controversias, se corrige, se buscan consensos, todo tipo de situaciones que van transformando tanto el propio dictum como el modus. A medida que estas transformaciones ocurren, el enunciado gana convicción, validez científica, y tiene una penetración en el saber cada vez más extendida. 

Como resume el autor, se pueden identificar tres momentos en este proceso. Al principio, podría decirse que los científicos son quienes hablan y discuten sobre el enunciado. Luego, al ir aumentando la convicción en la comunidad científica sobre el enunciado en transformación, la ciencia se vuelve la vocera. Por último, «sólo después de haber sido muy transformado, el enunciado puede finalmente ser aceptado» (p. 81), es decir, naturalizado, momento en el cual el mundo es quien habla. A esta altura, el enunciado presenta una certeza casi absoluta (casi, porque puede no ser definitivo). Así, lo que Latour denomina como indiscutible es aquel saber ya naturalizado en la sociedad. «Lo que habitualmente se conoce como un enunciado cierto no es sino la etapa final de una controversia», dice Latour (p. 82).

La ciencia es una construcción conjunta de los enunciados. Latour resalta que lo interesante es tanto la obtención de saber indiscutible como la posibilidad de revisitar todo el recorrido que ocurrió hasta llegar a este, ya que la utilización de citas es un constituyente fundamental de la ciencia. 

En su tercera carta, Latour utiliza un enunciado referido al calentamiento global para ejemplificar la diferencia entre lo que sería un dictum en el primer momento y el dictum ya naturalizado. Para este ejercicio, podríamos considerar el caso del enunciado: Las aves modernas evolucionaron de dinosaurios

Las primeras ideas de la relación evolutiva entre dinosaurios y aves surgieron en el siglo XIX, cuando se describieron los primeros fósiles de plumas y «reptiles» emplumados. Sin embargo, hubo un período de varias décadas en las cuales esta teoría fue «olvidada», hasta que John Ostrom la retomó avanzada la segunda mitad del siglo XX. Ostrom (1975) remarca que el puntapié en esta idea de relación evolutiva fueron la publicación de On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life de Charles Darwin y el descubrimiento del primer fósil de un Archaeopteryx, en el cual se notaban impresiones de plumas en la piedra.

Ostrom menciona que Gegenbaur (1863) y Parker (1864) estudiaron similitudes entre reptiles y aves, que Haeckel (1866) sugirió la existencia de una relación evolutiva entre ambos grupos de animales, y que Huxley (1867) creó una nueva categoría taxonómica que incluía a los reptiles y las aves. Desde entonces, «el ancestro reptiliano específico de las aves ha permanecido un tema de debate» (Ostrom, 1975, p. 55). 

Actualmente, luego de más de un siglo de debates, existe consenso científico sobre que las aves actuales son descendientes evolutivos de dinosaurios; por esto mismo, se puede considerar a las aves como dinosaurios modernos. Este acuerdo en la comunidad científica ha llegado al mundo. La sociedad en general ya no piensa a los dinosaurios como meros reptiles totalmente extintos hace 65 millones de años, ni cuestiona la teoría de su evolución desde dinosaurios a aves actuales. 

También es posible ver reflejada la evolución del enunciado en la industria audiovisual actualmente. Por un lado,  en la película Jurassic World: Dominion (2022) se han incorporado nuevas especies con plumas o protoplumas en su cuerpo, ya que uno de los mayores reclamos frente a la saga era la falta de estos anexos tegumentarios en los animales representados. De hecho, tanto en el libro Jurassic Park de 1990 como en la película homónima de 1993 se menciona la teoría de línea evolutiva dinosaurios-aves. Sin embargo, en la película, los dinosaurios se mostraban como criaturas más similares a reptiles prehistóricos. En la época de salida de la saga, la relación evolutiva entre dinosaurios y aves estaba aún en debate en la comunidad académica, y la mayoría de la sociedad la desconocía.

Por otra parte, la reciente serie documental de la BBC sobre la era prehistórica, Prehistoric Planet (2022), presentada por David Attenborough, contiene una amplia gama de dinosaurios luciendo plumas. Una clara diferencia frente a documentales similares de varios años anteriores, donde los dinosaurios seguían teniendo sólo escamas como los reptiles.

Entonces, actualmente está naturalizada la idea de que las aves derivan de algunos dinosaurios (los llamados dinosaurios avianos) y que estos ya presentaban plumas o protoplumas hace cientos de millones de años.



Escrito para el curso Perspectiva crítica sobre la producción y circulación de conocimiento, con Ana María Vara, Especialización en Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología, UBA.

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