Una pregunta que parece retumbar en la cabeza de los investigadores, especialmente cuando se trata de exposición escrita mediante póster, es si publicar en congresos es útil para nuestros propósitos.
En los congresos científicos hay varios tipos de presentaciones o exposiciones: las conferencias, a cargo de invitados especialistas en temas acordes al congreso; los seminarios, también por especialistas, pero más abierto a la participación de los asistentes; los workshop o talleres, donde lo destacable es la práctica; las mesas redondas, donde varios invitados debaten sobre una temática; los paneles, donde se discute en grupo, por ejemplo, temáticas relacionadas a presentaciones de los asistentes; las presentaciones orales, donde un autor comunica frente al auditorium su trabajo brevemente; los pósteres y los más nuevos e-pósteres (que son el soporte gráfico para presentar múltiples trabajos sin comprometer tiempos de exposiciones ni gastos de impresión), en los cuales se presentan resultados preliminares o avances en los proyectos de investigación, o trabajos cortos que no ameritan publicaciones extensas (i.e. no son suficientes para un paper). Cada uno gusta más de uno u otro tipo. Obviamente la jerarquía que representan es diferente, pero no significa que alguno sea despreciable y que no se deba empezar de a poco.
Es esa jerarquización la que se impone y no deja dudar si uno es invitado a presentar en conferencia. Pero sí hace dudar de la importancia de un mero resumen y póster.
Por ahora, vamos a dejar de lado todas esas categorías «superiores» de presentación y nos vamos a centrar en los resúmenes, ya sea por póster como con defensa oral. De por sí, la posibilidad de presentación de trabajos es una importante base para asegurar una mayor asistencia a congresos. Pero no todos los investigadores evalúan de la misma manera las presentaciones, y tampoco lo hacen los evaluadores de carrera de esos investigadores o docentes universitarios.
Tengo compañeros de trabajo y amigos que se interesan en la posibilidad de presentar pósteres, porque mostrar resultados preliminares es importante para la comunicación de las investigaciones propias. Pero también hay grupos cuyo interés pasa por presentar siempre exposiciones orales (y conferencias si hablamos de los directores); tal vez se podría inferir que esto sucede en grupos consolidados de reconocimiento e impacto internacionales, y una suerte de estrategia comunicativa definida (como ejemplo, se me viene a la cabeza el laboratorio más desarrollado de mi Facultad).
Uno arma durante un tiempo considerable, con los meses/semanas de antelación requeridos por las normativas, su resumen con los resultados que obtuvo en parte de sus investigaciones que viene desarrollando; y luego el soporte y material que utilizará. Y todo esto para como mucho, que el póster esté colgado uno o dos días y con suerte 5 minutos de defensa. Entonces, ¿vale la pena?
Así como existen «complicaciones», también hay beneficios o puntos positivos de presentar pósteres en congresos, como explica este post de 3Ciencias. Por otra parte, Scientist Sees Squirrel también revaloriza la presentación de póster en congresos en un post que dice:
«Creo que la opción de póster está subestimada. Porque las charlas son vista como lo que realizable por defecto, y porque son más fáciles de preparar, es fácil deslizarse a preferir las charlas sin siquiera pensar detenidamente las ventajas y desventajas de cada formato. El póster presenta mayores ventajas —especialmente la interacción uno-a-uno de gran calidad que genera—, y las charlas bloquean oportunidades como estas.»Stephen Heard (tw: @StephenBHeard). Scientist Sees Squirrel.
Particularmente, soy alguien que pone mucho esmero en las gráficas de los trabajos, lo cual me resulta sumamente importante (utilizo logos institucionales en buena calidad, coloco fondos adecuados, me la juego con los colores, a las fotos las recorto según el caso, utilizo fuentes agradables, alineo todo). Me lleva varios días, extendido si lo comparto para que otros hagas correcciones. En fin, termino expresando una obsesión para que lo que haga se vea agradable y atractivo para los asistentes al congreso. Porque en definitiva ese debe ser el primer objetivo, captar la atención de las personas y que piensen «se ve interesante, voy a leer este trabajo». Luego, decidirán si el contenido les resulta interesante y relevante.
Creo que lo importante es, por un lado, llamar la atención sobre el trabajo, que atraiga. En mis pósteres invito a descargar material (resumen, póster) mediante un enlace QR. Obviamente, si quiere saber más puede escribir al correo electrónico que figura.
Por otro lado, la difusión que uno haga de su trabajo mientras se lleva a cabo el congreso, particularmente en los descansos y momentos de socialización. Uno debe «vender» su trabajo. Y en este punto, reconozco, soy alguien flojo. Al ser tímido me resulta difícil llevar adelante una conversación con desconocidos. Pero, tan sólo con estar delante de tu trabajo durante el tiempo que te sea posible, responder preguntas y generar una conversación en base a la temática es algo que ayuda en la difusión del trabajo de uno mismo. En el último congreso que estuve, una persona me hizo consultas sobre la importancia de ciertas mediciones histomorfométricas que mostraba mis pósteres (ver 1, 2).
Y en esa socialización se esconde uno de los principales objetivos de presentarse en congresos, que involucra la difusión extendida de tu trabajo y las relaciones y vínculos que se puedan generar con otros grupos de investigación. Esto podría devenir en apoyo entre investigaciones, colaboraciones, futuras nuevas técnicas o incluso líneas de investigación en conjunto, con mejores oportunidades de desarrollo científico al compartir materiales, equipos y metodologías.